Cómo se cuidan las plantas carnívoras

Cómo se cuidan las plantas carnívoras

Una de las plantas más fascinantes del reino vegetal sin duda es la planta carnívora. Tema de diversos dibujos animados y cintas, la realidad es que se trata de una planta insectívora. No obstante, también es verdad que existen diversos mitos en torno a estos especímenes, desde fallos en sus cuidados hasta la creencia de que son “peligrosas”. Por ello aquí veremos los cuidados prácticos que deben seguirse con este tipo de plantas, para garantizar frescura.

Mitos y realidades de las plantas carnívoras

¿Puedo proporcionarle insectos a mi planta carnívora? No. Al contrario de lo que se piensa, su exotismo no debe interferir con sus cuidados, ya que son muy similares a los de cualquier otra planta. Eso sí, no hay que caer en el error de “alimentarlas” por cuenta propia, sino dejar que ella misma se encargue de esta labor con los insectos que estén en el entorno.

Las plantas carnívoras no requieren de sustrato especial. No es así. Para mantenerlas saludables es necesario aclimatarlas al llegar a casa. Esto se consigue al trasplantar a una maceta que contenga bastante musgo (primordial) y algo de arena o perlita, o incluso sustrato específico que se adquiere en nuestra tienda Rograplant.

Las plantas carnívoras son peligrosas. Aunque existen plantas carnívoras jarra o Nepenthes (ahogan a sus presas en trampas que parecen una vasija diminuta) en las que se han llegado a encontrar restos de ranas pequeñas, no son peligrosas en lo absoluto, ni para humanos ni para otros mamíferos. Solo consumen insectos.

Hidratación y luz para la planta carnívora

El musgo es esencial porque le aportará el nivel de humedad que requiere (tanto si se cultivan en terrario como si se usa un pulverizador para proporcionar agua), sobre todo si el ejemplar es de origen tropical. Es importante que el sustrato esté humedecido de forma permanente, y de estar en maceta, exista agua en el plato inferior colocado como base. Sobre el tipo de agua, es preferible sea destilada o de lluvia, ya que la del grifo puede ser demasiado alcalina.

Por otra parte, requieren luminosidad, no sol directo. Y de preferencia a una temperatura que ronde los 20 °C, sobre todo si se desea que crezcan en magnífico estado, aunque algunas como la drosera, están bien incluso hasta los 30 °C.

Finalmente, dentro de los tipos más populares de plantas carnívoras domésticas que hay, está la drosera o rocío del sol, que tiene pelillos rojos con puntas que asemejan gotas de agua; la Dionea muscipula o Venus atrapamoscas, que es de interiores, necesita luminosidad y alejarla del frío; y la Nepenthes o carnívora jarra, que es la única que no tolera el exceso de agua.